miércoles, 12 de septiembre de 2012

Análisis: Kirchnerismo, medios y clase obrera

El análisis
Por Marcos Sebastián Zapata - La muerte de Mariano Ferreyra, dirigente de la Federación Universitaria de Buenos Aires (FUBA) y militante del Partido Obrero (PO) ocurrida en septiembre de 2010, deja varias aristas abiertas, en el que el Gobierno de turno y afiliados de la Unión Ferroviaria deberán brindar explicaciones sobre el asesinato a raíz de la manifestación que realizó exigiendo el pase permanente de la línea Roca.

José Pedraza, íntimo amigo de Néstor Kirchner es el principal implicado en la causa, acusado de haber asesinado a Ferreyra. El negocio que unió a Kirchner con Pedraza fue la venta del Policlínico Ferroviario Central, en Retiro. Actualmente los vidrios rotos y las paredes descascaradas son el eco de lo que fue un gran complejo de atención sanitaria.

El kirchnerismo se caracterizó por realizar negociados con amigos para todos, enmascarados en estatizaciones y publicidad “Nacional y Popular” y en decir una cosa y hacer otra. Ocurrió con Aerolíneas Argentinas, en la que la dirigencia oficialista se jactó de flamear banderas argentinas y actualmente la empresa debe más 4 mil millones de pesos. También pasó con YPF, en la que Néstor Kirchner cuando ejercía la presidencia de la OFHEPI (Organización Federal de Estados Productores de Hidrocarburos)  junto a Domingo Cavallo avalaban en los años ’90 la privatización en manos de Carlos Menem.

Anteriormente, los Kirchner eran amigos de los Eskenazi, y eran propietarios de la mayoría de los grandes yacimientos. Su amistad se rompió y hoy, festejan una estatización  en la que se esconde detrás un atraso en los haberes de sus operarios que perciben sueldos sensiblemente menores a los que pagan las otras operadoras petroleras. Nuevamente, las millonarias exploraciones de yacimientos petrolíferos, y el aumento salarial de los trabajadores los pagará el fisco. Todos nosotros.

Pasará los mismo con la ley de Servicios de Medios Audiovisuales, en la que el kirchnerismo pretende acallar las voces disidentes que opinen distinto y formar un contramonopolio de la mano de los empresarios amigos de los Kirchner, disfrazándolo con un “ejemplo de pluralismo” nunca dado en los últimos año y quitarle publicidad a aquellos que opinen en contra de las actividades benefactoras del Gobierno de turno.

Sus principales socios amigos, Cristóbal López (explotando el yacimiento Cerro Negro, la refinería San Lorenzo, los canales C5N y Canal 9 de Comodoro Rivadavia, Radio 10, FM Pop 101.5, Mega, la revista TKM y radio Vale), Sergio Szpolski, exmenemista y vicepresidente de Grupo Veintitrés, Tiempo Argentino, El Argentino, Diario Diagonales [La Plata], CN23, Revista Veintitrés, etc), Daniel Vila y José Manzano (Grupo Uno Multimedios, América TV, Diario Uno, Diario La Capital de Rosario, Radio La Red, Supercanal, América24, Radio Rivadavia, etc.)

¿Por qué no está regulada la pauta oficial?

El relato, una vez más triunfará temporalmente sobre la realidad. Ocurrió con Aerolíneas, con YPF, y con la ley de medios, tres grandes negociados que ocultan la conveniencia de unos pocos.

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